Desde que somos niños, en casa o en el colegio, nos damos cuenta ciertos tratos de favor de los padres o los profesores a los hermanos o a los compañeros de clase.

Algunos aprenden las habilidades necesarias para destacar y embaucar a las figuras superiores y ganárselas para así poder tener ese trato de favor y disfrutar de privilegios.

Pero… ¿Qué pasa cuando en una organización se da esta conducta de forma sistematizada?

Pues que la injusticia organizacional es la norma y los componentes de la organización tienen que aprender a vivir o, mejor dicho, subsistir con ello.

De este modo si te juegas un ascenso, un destino soñado en la tierra donde has nacido , o un suculento complemento económico, empleas las conductas que a lo largo del tiempo en la institución has aprendido que son las que te puede llevar a conseguir eso… aunque eso conlleve aceptar la corrupción de tu institución.

Las leyes sociales existen pero también su forma de eludirlas (a veces contemplado en las propias leyes) por los alto cargos de las instituciones públicas.

Un ejemplo de esto puede ser el tipo de clasificación de los destinos de los funcionarios públicos. Estos tipos de destinos pueden ser:

  • Por Antigüedad
  • Por Concurso de Méritos
  • Por Libre Designación

El último tipo de destino, es una muestra clara del poder que da la administración a sus altos cargos, pudiendo elegir directamente a quien quieren para el destino (comúnmente llamado a dedo).

Asignar un destino por Concurso de Méritos a quien el jefe quiera es tan fácil como publicar ese destino con los requisitos específicos que sabe que la persona que va a “enchufar” posee.

Y el más difícilmente maleable por es el de Por Antigüedad, pero que también puede utilizarse para que lo coja la persona que el jefe quiera. ¿Como? Pues, por ejemplo, publicando esos destinos por antigüedad solo para un tipo concreto de funcionario (delimitando y acortando así, el número de competidores que pueda tener la persona elegida).

Lo que está claro es que la picaresca española se agudiza cuando de hacer tropelías se trata.

Si el mismo ingenio que hay en España para ser corruptos se tuviera para generar empleo, invertir en investigación, desarrollo social… etc., conservaríamos a todos esos jovenes que, con lagrimas en los ojos, han tenido que dejar sus hogares para buscar en otros países un futuro laboral.

Marca España

Cualquier funcionario de cualquier administración pública debería tener siempre presente que sus jefes son en realidad todos los ciudadanos españoles de cuyos impuestos salen sus sueldos. A ellos se deben y por ellos tienen su trabajo.

Esto tan obvio, se les olvida a la mayoría que se han convertido en unos chupópteros, corporativistas y sumisos esclavos de sus jefes para que les obsequien de sus maravillosos favores.

 

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