Aún no sabes cuanta falta me haces.
Me ves distinta, y nada ha cambiado.
El arrullo de tu voz, nana de paces
entona la canción. Te he escuchado.

Siempre a mi lado. En la eternidad.
Nos une este vínculo sagrado
que, con dolor, forjó tu santidad.
Fui una parte de ti en el pasado.

Cuando no haya nadie, estarás.
Llenaste mi vida de todo y tanto.
Promete que nunca me dejarás.

No sabes cuánto te quiero, cuánto.
Por siempre en mi alma vivirás.

A mi madre, a su amor, a su encanto.

Autora: Saray Jiménez Pulido

(Todos los derechos reservados)

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